Aranceles, energía y seguridad fronteriza marcan una relación al límite
Ecuador confirmó su disposición a reunirse con Colombia para abordar la escalada de tensiones comerciales, luego de la imposición mutua de aranceles del 30% y la suspensión del suministro eléctrico desde el país vecino. Aunque el diálogo está sobre la mesa, el Gobierno ecuatoriano deja claro que no habrá retrocesos sin compromisos concretos en materia de seguridad fronteriza y lucha contra el narcotráfico.
Ecuador abre el diálogo, pero fija condiciones claras
La canciller Gabriela Sommerfeld confirmó que el Gobierno ecuatoriano aceptó mantener una reunión bilateral con Colombia para tratar la crisis comercial desatada en las últimas semanas. Aunque la fecha propuesta inicialmente por Bogotá no será posible por la agenda presidencial, Ecuador presentó una contrapropuesta para la próxima semana.
Desde Bélgica, donde acompaña al presidente Daniel Noboa en actividades oficiales, Sommerfeld subrayó que el diálogo no implica ceder en la postura ecuatoriana, especialmente en lo relacionado con la seguridad en los casi 500 kilómetros de frontera común.
La tasa de seguridad del 30% y la respuesta colombiana
La tensión comenzó tras el anuncio del presidente Noboa de aplicar una “tasa de seguridad” del 30% a las importaciones colombianas, argumentando falta de cooperación efectiva en la lucha contra el narcotráfico y la minería ilegal.
Como respuesta, Colombia impuso aranceles similares a productos ecuatorianos y suspendió temporalmente la venta de energía eléctrica a Ecuador, una medida sensible en un contexto regional marcado por dificultades en el abastecimiento energético.
Seguridad y narcotráfico, el punto más delicado
Para el Gobierno ecuatoriano, la raíz del conflicto no es comercial sino estructural. Noboa ha insistido en que, pese a los esfuerzos de Ecuador, sus Fuerzas Armadas enfrentan a grupos criminales en la frontera sin el nivel de cooperación esperado por parte de Colombia.
Desde Bogotá, en cambio, se defiende la existencia de operativos conjuntos y acciones coordinadas, lo que evidencia una profunda diferencia de criterios entre ambos gobiernos.
La Comunidad Andina entra en escena
Ante el riesgo de un mayor deterioro, la Comunidad Andina (CAN) se ofreció como mediadora entre Ecuador y Colombia. Su secretario general, Gonzalo Gutiérrez, instó a ambos países a postergar las medidas anunciadas y priorizar el diálogo para evitar impactos negativos en el comercio y en los ciudadanos de la región.
La mediación busca frenar una guerra comercial que podría afectar a dos de los socios más dinámicos del bloque andino.
¿Qué está en juego para Ecuador?
Expertos advierten que una prolongación del conflicto podría traducirse en aumento de precios, afectación a sectores productivos y presión sobre el sistema energético nacional. Al mismo tiempo, el Gobierno sostiene que ceder sin garantías en seguridad tendría un costo aún mayor para el país.
El diálogo entre Ecuador y Colombia se perfila como un paso necesario, pero no suficiente. La crisis ha dejado al descubierto tensiones políticas, económicas y de seguridad que van más allá de los aranceles. El resultado de las conversaciones será clave para definir si la relación bilateral entra en una etapa de recomposición o si la confrontación se profundiza.
