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Los últimos fareros que trabajan en las costas de España

14 septiembre 2020 Actualidad


En sus ratos libres Mario Sanz escribe versos y relatos y bucea en viejos cuadernos a la caza de historias. En la decisión que le llevó hace cerca de tres décadas a cambiar el bar de copas que regentaba en Vallecas por el faro de Mesa Roldán, una torre encaramada a un acantilado de 220 metros de la costa almeriense, hay sin embargo muy poco de poético. La mudanza, explica, cuajó en gran medida por una broma improvisada entre cafés y magdalenas con su mujer, Amalia.

“Fue casualidad. Yo tenía un bar en Madrid y me iba muy bien. Era la época de La Movida, en los años 80. Mi mujer quería ir a la costa y a menudo hablábamos del tema. Un día lo estábamos comentando mientras yo leía el periódico y vi el anuncio de una academia que preparaba las oposiciones para farero. De broma le dije: ‘Me voy a apuntar y como tenga suerte te vas a cansar de costa’. Y algo así, tan tonto, me hizo aprobar la oposición y verme frente al mar”, explica.

Si en la decisión medió el destino, como bromea Sanz, este se encargó de algo más que poner el anuncio ante sus narices. Lo hizo justo en el momento adecuado. De haber esperado un par de años para presentarse a la oposición, sencillamente no habría podido. Sanz se ganó su plaza en 1990. En 1991 el Estado volvió a organizar otra convocatoria pública y poco más tarde el Gobierno promulgaba la Ley de Puertos de la Marina Mercante. Entre otras cuestiones, la norma declaraba a extinguir el Cuerpo de Técnicos Mecánicos de Señales Marítimas, la designación oficial que recibía el colectivo desde 1939. Antes se les conocían como Cuerpo de Torreros de Faros.

Sanz En El Faro De Mesa RoldanMario Sanz en el Faro de Mesa Roldán.

Así, de la noche a la mañana, Mario y sus compañeros se convirtieron en “los últimos de Filipinas” en cuanto a faros se refiere. Hoy buena parte de los que debutaron en la profesión en los 90 siguen en sus torres. Cada jubilación representa para ellos un pasito más hacia la desaparición de un oficio con siglos de historia. Sanz estima que por las costas del país pueden repartirse unos 190 faros, aunque es habitual que un mismo torrero se encargue de varios, por lo que no cree que haya mucho más de 30 técnicos. En 2017, El Confidencial apuntaba que quedaban habitadas unas 40 torres. Otros calculan que permanecen en activo alrededor de medio centenar de fareros.

El cuerpo de fareros se declaró a extinguir en 1993. Desde aquel cambio la rutina de los viejos torreros ha mudado de forma radical. Su trabajo hoy es más tecnológico que físico y dedican gran parte de su tiempo a la gestión

En el adiós de los fareros —ojo, que no de los faros— la tecnología tiene mucho que ver. La automatización, el monitoreo de señales que permite consultar el estado de las boyas y faros en un smartphone o los sistemas GPS han cambiado por completo la labor de los torreros. Hoy su día a día tiene poco que ver con el de hace un siglo. Incluso con el de 1990. Curiosamente, los fareros reivindican que su tarea es igual de esencial que antes y en su ocaso ven más una decisión de tipo administrativo que logística. “Los fareros nos vamos a extinguir, pero los faros los llevarán empresas externas que se dedicarán al mantenimiento. No será lo mismo”, lamenta el madrileño.

Punta De Los Muertos Desde Mesa Roldan 1Vista de Punta de los Muertos desde Mesa Roldán.

“El cambio no se debe a la tecnología o a que hagamos más o menos cosas. Eso se solucionaría contratando menos. Obviamente antes había dos fareros por cada faro porque los equipos eran muy antiguos y ahora son todos automáticos. Se encienden y apagan con interruptores de crepúsculo, por lo que podemos estar uno cada tres o cuatro faros —reflexiona— El cambio es simplemente porque se quieren sacar de encima los cuerpos técnicos. Es más fácil dar un cheque a una empresa”.

Una garantía de seguridad

En la era de los Sistemas de Posicionamiento Global, los faros, comenta el antiguo barman de Vallecas, actúan a modo de “reserva”. “El GPS ha dejado a los faros en un segundo plano, pero no todo el mundo dispone de GPS. También pueden estropearse o producirse una avería en el sistema eléctrico. El faro es una confirmación. Los capitanes me dicen que ellos siempre confirman con algo visual. Imagínate que estás a 20 millas en el mar, de noche, sin ver nada, y el GPS te dice que estás frente a Almería… Vale, pero yo hasta que no vea algo físico, reconocible, no me fío”, comenta.

Incluso hay faros que desempeñan un papel crucial para el buen funcionamiento del Posicionamiento Global. La razón: actúan como piezas del denominado sistema diferencial DGPS (Differential GPS). Su funcionamiento —explicado en este link de Puertos del Estado— es bastante intuitivo.

Equipo De Led Del Faro De GarruchaEquipo de LED del faro de Garrucha, en la provincia de Almería.

El sistema GPS funciona gracias a una constelación de satélites que giran alrededor de la tierra. Su control depende de la Fuerza Espacial de EE. UU. No importa la hora ni las condiciones meteorológicas, gracias a un cálculo de la distancia entre cuatro de los satélites y la antena del receptor un barco con GPS puede obtener sus coordenadas. Los satélites disponen de carísimos relojes atómicos, pero los equipos de los buques, mucho más baratos y menos precisos, provocan que la operación para fijar las distancias presente un error de sincronización.

A la hora de calcular una posición con el sistema GPS influyen además otros factores, como desviaciones de las órbitas de los satélites, la transmisión de señales a través de la ionosfera y troposfera o los ruidos de los receptores, entre otras cuestiones. Desde 2000, y según recoge en su web Puertos, la exactitud del GPS libre, el de uso civil, es relativamente competitiva.

Para alcanzar una mayor precisión se desarrolló el sistema diferencial DGPS, que básicamente suma un nuevo elemento a la ecuación. A la constelación de satélites, las estaciones de control —que se encargan del correcto funcionamiento de la red— y los receptores, añade estaciones de referencia en tierra. Al estar fijas, su posición resulta estable y su tarea consiste en transmitir las correcciones a los usuarios. En el caso de la navegación marítima esa información se emite desde los radiofaros, capaces de ayudar a embarcaciones que navegan en un radio de 200 millas náuticas.

Funcionaminto De La Red De Dgps Puertos Del EstadoGráfico de Puertos del Estado sobre la implantación de la red DGPS.

Al igual que en la mayoría de países, en España se está implantando una red de estaciones transmisoras de correcciones diferenciales de GPS. La encargada de implementarlo es Puertos del Estado y su objetivo es cubrir una franja de 100 km paralela a las costas. A día de hoy la Red Española DGPS para la Navegación Marítima la integran alrededor de una veintena de estaciones repartidas por puntos del litoral como Machichaco, Cabo Mayor, Estaca de Bares o Finisterre.

“Ahora mismo somos técnicos de sistemas de ayuda a la navegación y nos encargamos de ello”, comenta Sanz. En el faro de Sabinal, explica, hay instalada una estación DGPS que cumple la tarea de contraste. “Hace exactamente eso, recoge la señal y se la envía corregida a los barcos”.

Por el camino hay otras funciones que han visto cómo iba decayendo su uso a causa del GPS. El madrileño recuerda, por ejemplo, los radiofaros o las sirenas de niebla (foghorn), dispositivo que recurre a señales acústicas para advertir a los navegantes de obstáculos —salientes, bancos de arena u otros barcos, por ejemplo— cuando hay bruma densa. En el siglo XIX el ingeniero Robert Foullis desarrolló un primer modelo automático a vapor. Hoy, donde todavía se usan, los foghorn recurren a bocinas de aire comprimido o diafragma eléctrico que funcionan de una forma totalmente automatizada. “En Cabo de Gata lo teníamos, pero se ha ido dejando”, rememora Sanz.

SplitrockfogsignalConstrucción con sirenas de niebla en Silver Bay, Minnesota.

El farero de Mesa Roldán recalca también que los sistemas de posicionamiento global no son omnipresentes. “No todo el mundo dispone de GPS y también puede estropearse. En Europa nunca hemos terminado de desarrollar el Galileo. Se habla mucho de él, pero lo cierto es que yo nunca he visto a nadie utilizándolo”, confiesa. Sanz se refiere al conocido como “GPS europeo”, un sistema civil de radionavegación y posicionamiento por satélite impulsado por la UE y que supone una tecnología independiente del GPS estadounidense o GLONASS ruso.

Galileo empezó a ofrecer algunos servicios en 2016 y la realidad es que a día de hoy su uso está lejos, muy lejos, de ser generalizado. En julio de 2019, de hecho, el sistema se cayó durante varias jornadas sin mayores consecuencias. Hace solo unos meses la Comisión Europea avanzaba sus planes de tener listo y funcionando el sistema de posicionamiento global para 2024.

 

https://www.xataka.com/xataka/ultimos-fareros-que-trabajan-costas-espana



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