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Nunca digas eso!: Las mentiras más habituales en los currículums

14 mayo 2019 Actualidad


Exagerar virtudes o aportar referencias falsas es un bumerán que perjudica al candidato

“Más temprano que tarde, nos damos cuenta”. La sentencia, procedente de un ejecutivo de una consultora de recursos humanos, revela que mentir, maquillar o exagerar las virtudes en un currículumtiene una vida corta: los reclutadores y jefes de personal lo detectan enseguida y el aspirante queda descartado sin más trámites. 

Un estudio de la consultora Udemy precisó que uno de cada cuatro españoles ha mentido en su currículum vitae (CV) o en superfil de Linkedin. Es una conclusión similar a la que llega el portal de empleo Career Building, que precisa que el 18% de los participantes de un sondeo se inventaron puestos laborales en sus currículums. 

Mentir, maquillar o adornar el CV

Las razones por las que la gente miente son varias: para ocultar sus carencias profesionales, por la vergüenza de no querer admitir que les faltan algunas competencias, o por la ambición de lograr un mejor puesto de trabajo pero para el que no están calificados. 

Más que mentiras, algunos expertos en recursos humanos como Sebastián Triviere, consejero delegado de Triviere Partners, prefiere hablar de exageraciones. “Muchas veces el candidato no quiere mentir como tal, sino que intenta presentar las cosas de una forma que, cree, pueda ser más vendible”. 

Las áreas donde más se exagera

Las competencias que más se suelen maquillar son las de idiomas, experiencia profesional y estudios realizados. Pero a los reclutadores les basta una sencilla prueba o una breve entrevista personal para que afloren las contradicciones

En el caso de los idiomas, muchos afirman tener un nivel medio-alto, sobre todo en el inglés, considerado como una condición indispensable una gran mayoría de trabajos de cualificación media. 

“Decir que se tiene un nivel alto no significa nada. Cuando cambiamos la entrevista a inglés, vemos que muchos aspirantes tiene un nivel medio-bajo”, precisa Triviere. 

Esta consultora, como otras, ven que si el aspirante precisa que tiene una capacitación de idiomas según el baremo del Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas (con escalas como A1, A2, B1, B2, etcétera), lo más probable es que diga la verdad. Asimismo, la presentación de certificados como el Proficiency indica que se está frente a un candidato con un nivel avanzado en esta lengua. 

Una prueba es suficiente

Hay personas que se presentan como expertas en banco de datos cuando apenas saben usar un filtro en Excel, u otras que presumen de conocimientos avanzados en Photoshop cuando no fueron más allá de quitar el rojo de los ojos en las fotos. 

La manera de detectar las capacidades reales es muy sencilla: realizar una prueba para ver las capacidades, “o preguntar para qué usaban determinados programas. Ahí se suelen perder, y reconocen que conocen al programa, pero que apenas lo han usado”, describe David Angulo, consejero delegado de la consultora Human Selection

Eufemismos

Lo mismo sucede con la experiencia. Muchas veces los aspirantes maquillan los períodos en que se estuvo desempleado bajo el eufemismo laboral del “autoempleo”, aunque jamás hayan cotizado como autónomos, o que hayan realizado actividades ajenas al puesto que pretenden conquistar. 

Las agencias de recursos humanos, por responsabilidad profesional, verifican las referencias y los puestos laborales citados en el CV. La ausencia de estas reseñas despiertan las dudas de los reclutadores. 

Tampoco sirve de mucho incluir empresas desaparecidas para engordar el currículum: basta buscar en los portales de registros mercantiles para comprobar si la sociedad existió o si coincide con los tiempos precisados en la descripción laboral. 

Otras maneras de detectar contradicciones

Según Angulo, las exageraciones en los currículums se dan con más frecuencia en perfiles con baja cualificación laboral. “Los que son perfiles intermedios o altos, o bien directivos, no necesitan mentir porque saben que su información se va a comprobar”, indica. 

En las entrevistas el lenguaje corporal informa más de lo que el aspirante cree. Si el responsable de recursos humanos detecta un continuo encogimiento de hombros, el nerviosismo al no saber dónde poner las manos, o la mirada buscando un punto en el vacío, lo más probable es que se sienta incómodo por ver que sus exageraciones salen a la luz o que esté improvisando respuestas para las que no tiene certezas. 

Por eso mismo, indica el CEO de Human Selection, ya es evidente que si un aspirante pone demasiadas excusas a una entrevista personal es que presentó un currículum poco fiable. 

El proceso inverso: ocultar capacidades

En el mundo laboral también se da un proceso inverso: el de los aspirantes que ocultan sus capacidades o hitos de su experiencia. No se trata de la persona que omite haber sido camarero mientras realizaba la carrera, sino de profesionales que reconocen que están sobrecualificados para un puesto y presentan curriculum infravalorando su talento o carrera. 

Cuando se revelan sus verdaderas condiciones, los reclutadores también lo descartan. “En estos casos no los presentamos por qué la empresa corre elriesgo de que al poco tiempo tenga una propuesta acorde a su perfil y se marche. Y la idea es que la persona que presentemos se quede con el cliente”, indica Triviere. 

Consecuencias ante la ley

Mentir en un CV no tiene consecuencias legales. Es difícil que el andamio de impostura esté tan bien construido que pase el filtro de la agencia de recursos humanos y de la misma empresa. 

Pero sí hay antecedentes de personas que han incurrido en la falsedad documentalal presentar certificados inexistentes para puestos con perfiles muy concretos. De hecho el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores precisa que un despido es disciplinario si hay una “transgresión de la buena fe contractual, así como el abuso de confianza en el desempeño del trabajo”. 

En el 2011, en Extremadura, la Justicia avaló el despido por parte de una constructora que alertó de que su jefe de obras trabajó un año y medio sin su título de arquitecto técnico. O también está el caso de la monitora de patinaje artístico que presentó certificados falsos y fue denunciada por el Ayuntamiento de Lleida en 2016, por lo que recibió una condena de seis meses de prisión por parte de la Audiencia Provincial leridiana. 

De poco sirve exagerar las virtudes en un currículum: quizás el engaño sirva para abrir puertas, pero no se puede vivir gracias a una mentira todo el tiempo. 

Uno de cada cuatro españoles ha mentido en su CV o en su perfil de Linkedin, según Udemy 

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