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Películas porno: su influencia en la sexualidad adolescente Doctissimo

4 julio 2018 Actualidad


Los adolescentes consumen cada vez más pornografía. Debido al fácil acceso a las películas X a través de Internet y los teléfonos móviles, o la realización de sextapes (videos de sexo), se impone la necesidad de un debate en el medio escolar. Los cuestionamientos y comportamientos inéditos entre los adolescentes han alertado a los educadores.”Durante muchos años la pornografía se ha ido infiltrando solapadamente. Pero desde hace cinco o seis años es un hecho innegable”, señala Bernard Duméril, educador afiliado al grupo CLER Amor y familia (Centro de enlaces de equipos de investigación sobre el amor y la familia).

El porno conduce a preguntas inéditas…

Durante las sesiones de trabajo sobre sexualidad, algunas de las preguntas que se planteaban los adolescentes, recogidas de forma anónima para darles más libertad, despertaron sospechas. Además de las preguntas habituales como “¿Duele la primera vez” , “¿A qué edad se puede tener relaciones sexuales?”, “¿Qué se siente al enamorarse?”, aparecieron otras que reflejaban un cambio. ”Se trataba de preguntas directas sobre la sodomía, el sexo oral o el sexo entre varias personas”, señala el educador. Todos estos elementos indican que la pornografía ocupa más espacio que antes.

… y nuevos comportamientos

Si antes la sexualidad se acompañaba de risas y machadas propias de los adolescentes que descubren la sexualidad, hoy el asunto se tiñe de un cierto clima de violencia. Las palabras de los chicos son instructivas: Dice Julien: “Cuando una chica dice que no, quiere decir sí”. Continúa Hugo: “Cuando llora, es porque disfruta, ¿no?”.
La aparición de la omnipotencia masculina junto con una devaluación femenina determina nuevos comportamientos. “Se ha abandonado la dimensión amorosa emocional y afectiva de la sexualidad”, señala Bernard Duméril.

Motivaciones diferentes para chicos y chicas

Las cifras revelan que los chicos consumen casi el doble de porno que las chicas: 80% de hombres entre 14 y 18 años han visto una película porno, frente a sólo el 45 % de mujeres. ¿Su motivación? Ellos ven películas pornográficas para saber. Según Bernard Duméril, “los chicos buscan información porque nadie les habla sobre el amor, las relaciones, o la sexualidad”.
La falta de interlocutores y de lugares para hablar acerca de la sexualidad y de lo que debería ser una relación entre un hombre y una mujer serían en gran parte la razón de la popularidad del porno entre los adolescentes. Sin embargo, las conductas difieren según el sexo.
Las películas porno  son uno de los medios preferidos por algunos para la masturbación. “Los que hablan sobre la pornografía confían en que es el sexo y el placer lo que les interesa”, descuidando por completo la dimensión relacional de la sexualidad. Las chicas adoptan este esquema por otras razones: ven porno para averiguar lo que les agrada a los hombres en materia sexual y para que no las tachen de ingenuas. “Ellas consumen porno para fardar, complacer sexualmente a los chicos y mantenerlos a su lado, temerosas de que otras más atrevidas se los lleven”, dice nuestro experto. A menudo ellas dices sentir cierta repugnancia.

Diferentes percepciones

Cuando se les pregunta a los adolescentes sobre cómo perciben las películas porno, las respuestas son unánimes “Sabemos que está mal”, “El hombre lo hace por su placer, la chica se devalúa”, “Son actores, están pagados”. Por un lado, el sexo porno, entre el comercio y el desprecio, tiene un acceso casi gratuito. Por el otro, el sexo en la vida real, entre la ternura y el amor, es un misterio para la mayoría.
Para los chicos la dimensión de estimulación es omnipresente: la pornografía puede obsesionarlos. Explicación: “Las imágenes estimulan la noción de rendimiento sexual y omnipotencia masculina y por lo tanto les dan un valor añadido”, dice nuestro experto.
Pero si se le pregunta a las chicas: “¿Quieres que te amen así?”, a menudo responden “No, a menos que eso les dé placer…”. Al abordar el ámbito de la pornografía, pocos dicen que sea chocante o repugnante, observa Bernard Duméril. Sin duda para no pasar por bobos. Esta sería la prueba del modelo dominante en el que se ha convertido la pornografía en el ámbito del sexo.

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