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¿Por qué cuesta tanto reducir la dependencia del plástico?

14 agosto 2019 Actualidad Tendencias


A pesar de que muchas personas ya han comenzado a implementar el uso de sus propias bolsas de tela para hacer sus compras en el mercado, lo cierto es que aún queda un largo camino por recorrer para su eliminación definitiva.

Anualmente, se producen aproximadamente mil millones de bolsas de plástico, incluso a pesar de que hace algunos años se intentó implementar la bolsa biodegradable como una alternativa más amigable con el ambiente.

Sin embargo, esta fue una iniciativa fallida. Las bolsas biodegradables son rechazadas por la mayoría de las personas por su poca eficiencia: estas tienden a romperse fácilmente y son pésimas para mantenerse almacenadas.

¿Por qué desapareció la bolsa de plástico biodegradable?

Plastico Biodegradable
Las bolsas biodegradables no son tan resistentes como las de plástico convencional, y además su almacenamiento es más complejo.

John Wolodko, un investigador de biorecursos que enseña sobre sostenibilidad en la Universidad de Alberta, explica que la implementación de alternativas al plástico deben considerarse tres aspectos primordiales: precio, rendimiento y reciclabilidad.

En el caso del plástico elaborado a partir de biopolímeros, conocido como el plástico biodegradable, tiene la ventaja de que puede elaborarse a partir de cualquier cosa viva. Sin embargo, son de muy mala calidad para el uso al que están destinados.

Por ejemplo, las bolsas de plástico de maicena, que fueron muy promocionadas hace 10 años, no cumplieron con las expectativas de sus usuarios. Solían abrir en medio de los estacionamientos de los supermercados haciendo que se cayera su contenido.

Por si fuera poco, para que estas se mantengan durante un largo tiempo almacenadas, el lugar que se escoja debe estar totalmente libre de humedad o luz solar, pues estos factores las descomponen. Quienes hayan guardado las bolsas biodegradables del mercado para usarlas nuevamente y las dejaron cerca de una ventana sabrán lo que pasa al poco tiempo.

“Si está almacenando todas las bolsas que va a utilizar para el próximo año, el espacio tendría que estar completamente libre de humedad o luz solar, básicamente del medio ambiente, o comenzarán a descomponerse. Sin embargo, los plásticos petroquímicos están hechos para durar”.

Pero la gracia es precisamente esta, que se degradan. Y a pesar de que requieren ciertas condiciones para mantenerse, un estudio realizado en el Reino Unido demostró que estas pueden durar incluso más de tres años después de su compostaje.

Así vemos cuán complejo puede ser el proceso de biodegradación, incluso para aquello materiales destinados para ello. Wolodko agregó que aún existen muchas preguntas sin responder respecto al efecto de los materiales biodegradables sobre el medio ambiente.

“Si está pensando que el medio ambiente va a absorberlo, bueno, dependerá del medio ambiente. Si se va a compostar en un sistema de recolección muy estricto, entonces debe tenerlo en su lugar para que funcione”.

Sin embargo, Wolodko resaltó que los materiales naturales tienen notables ventajas sobre los derivados del petróleo que suelen utilizarse para fabricar objetos más resistentes. Una de ellas es que el carbono que se utiliza en los primeros ya está dentro del ciclo del carbono.

“El carbono absorbido por la atmósfera produce árboles. Si el árbol se degrada, todavía está introduciendo ese mismo carbono. Con los productos derivados del petróleo, está trayendo a la atmósfera nuevo carbono que se ha almacenado bajo tierra”.

Abejas construyen nidos de plástico para sus crías en campos de Argentina

Como una posible desventaja sería que en lugar de destinarlos para comida, los cultivos de maíz, por ejemplo, podrían desviarse a la producción de plásticos biodegradables, lo cual podría generar un desequilibrio que debe considerarse.

En busca del biopolímero perfecto

Aman Ullah, quien dirige el Grupo de Investigación de Química de Polímeros/Materiales de la Universidad de Alberta, ha estado estudiando el uso de proteínas animales y vegetales, lípidos y carbohidratos en la creación de plásticos.

Las opiniones de Ullah y Wolodko coinciden en que aplicar mejoras al almacenamiento es un punto a considerar, pero añade el hecho de la versatilidad, que puede hacerlo competir con los plásticos tradicionales.

Precisamente este ha sido uno de los grandes problemas con los biopolímeros. No son resistentes, porque su cadena de carbonos no puede alargarse en comparación con los plásticos tradicionales, lo cual los ha puesto en desventaja:

“Si desea un polímero que necesite ser muy fuerte, puede aumentar la longitud de la cadena y ajustar las propiedades para que sea muy fuerte, está bajo su control. Esa acción no es posible actualmente en biopolímeros”.

De modo que lo primordial para el desarrollo de nuevos materiales amigables con nuestro ambiente es cubrir las expectativas que cumplen los materiales nocivos que se usan actualmente.

La conveniencia es de peso en la selección de los materiales

Más allá de echarle la culpa la pobre calidad de los biopolímeros para el uso humano, podemos analizar a estos últimos para descubrir que es exactamente lo que impide la adopción de alternativas ecológicas en nuestro día a día.

Kyle Murray, un experto minorista de la Universidad de Alberta, ha respondido que todo está en la naturaleza humana, específicamente, en los comportamientos relacionados con el hábito y la conveniencia:

“Los comportamientos que son más difíciles de cambiar son los relacionados con el hábito y la conveniencia. Puedes decirle a la gente que los plásticos son malos para el océano o para el medio ambiente; deja de usarlos y aceptarán que son malos, y luego dirán: ‘Pero son mucho más fáciles, simplemente no puedo parar’”.

Si lo abordamos desde el punto de vista comercial, las empresas venden productos que las personas necesitan con ciertas características que hacen que unos u otros sean mejores, o se adapten más a los gustos de sus clientes.

Los plásticos son tan frecuentes porque son fáciles de fabricar, fáciles de formar y fácilmente disponibles. El lado de la conveniencia es algo que tendremos que luchar“, señaló Wolodko.

Hablamos de conveniencia inmediata. Vamos al mercado, necesitamos una bolsa donde llevar nuestras compras, y nos conviene tener una resistente. Sabemos que afecta al medio ambiente, y a pesar de que sentimos a diario los efectos de la contaminación, existe una necesidad más inmediata que satisfacer, que es llevar las compras a casa. ¿Pero nos conviene realmente?

Referencia:

Why plastic bags are so hard to get rid of. https://www.folio.ca/why-plastic-bags-are-so-hard-to-get-rid-of/

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