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Por qué ocurre la lluvia de peces y ranas

11 enero 2019 Actualidad Curiosidades


La naturaleza no deja de sorprender al ser humano desde los orígenes. Fenómenos naturales extremos que te dejan con la boca abierta y sucesos de lo más extraño. La lluvia de peces y ranas es un fenómeno que se remonta al año 200 d. C y desde entonces han sucedido algunas de ellas que te dejan realmente sorprendido. Aunque principalmente existen lluvias de peces y ranas, también se han encontrado caída de gusanos y hasta ratones. Hay personas que la resumen en lluvia de animales, ya que no sabes por dónde puede salir la sorpresa.

En este post te vamos a contar todos los secretos que esconden estos fenómenos tan extraños y cuál es el origen. ¿Quieres descubrir la verdad tras la lluvia de peces y ranas? Sigue leyendo para saber más.

¿Realidad o leyenda urbana?

Pensar que llueven animales es algo totalmente descabellado. Hay quienes atribuyen a este tipo de lluvias a algo divino. Algún tipo de castigo por parte de Dios (o dioses) que nos echan para que expiemos nuestros pecados. Otros escépticos dudan sobre la existencia de estas lluvias y no creen en ellas. Fruto de las propagandas y lemas religiosos sobre la obediencia hacia Dios o el anuncio del fin del mundo pueden ser los motivos para tal invento.

Sin embargo, hay testimonios reales y pruebas sobre el hecho de que la lluvia de peces y ranas existe. En 1997, un pescador coreano fue noqueado por un calamar congelado que provino directamente del cielo. Ante tal caída, el pez coge mucha velocidad y golpea fuertemente la cabeza, provocando el desmayo directo. El pescador estuvo dos días sin conocimiento y tuvo daños cerebrales. Tanto sus compañeros como él afirmaban que ni había sido atacado ni tampoco que tuviera nada de pescado a bordo en reserva. Nadie podía explicar la razón por la que ese calamar congelado pudo caer del cielo.

Y es que estas lluvias de animales no son leyendas urbanas como se acostumbra a decir. Existen numerosas evidencias correctamente documentadas que muestran la realidad. Un caso especial que está filmado tuvo lugar en 2013. Un chaval brasileño iba conduciendo con su coche cuando, repentinamente, miles de arañas comenzaron a caer del cielo sobre su cabeza. Este evento dejó sin palabras a mucha gente que, sin saber cómo pasó, tan sólo podía intentar explicarlo.

Otro evento publicado en el New York Times ocurrió cuando un buque pesquero ruso se hundió a causa de nada más y nada menos que una vaca caída desde el cielo. ¿Qué hace una vaca en el cielo?

Casos reales de lluvias de animales

El problema de estos eventos tan extraños y poco frecuentes es que está lleno de fantasías literarias y hay mucho bulo en internet sobre las religiones. El retórico griego Ateneo hablaba sobre el banquete que tuvieron los eruditos en el año 200 d.C. Es la primera evidencia que se tiene acerca de este evento tan extraordinario. En este banquete aseguró que estuvieron 3 días con lluvia de peces. Además, en Peloponeso también hay una historia donde se cuenta que hubo un diluvio de ranas.

Más reciente, en 1578, se asegura que en Bergen (Noruega) fue golpeada por una misteriosa tempestad de ratas. No sé qué es peor de las tres lluvias. Optaría por las ratas, ya que son transmisión asegurada de enfermedades.

En 1870, en Pennsylvania, tuvo lugar una lluvia masiva de caracoles sobre la ciudad de Chester. Eran tan numerosos los caracoles que llamaron a este evento como “una tormenta dentro de otra tormenta mayor”. En 2007 se registró una lluvia de medusas en la ciudad de Bath.

Mucho más reciente sucedió una lluvia de gusanos y lombrices en Louisiana en 2007, Escocia mientras tenía lugar un partido de fútbol en 2011 experimentó lo mismo y también en Noruega en 2015. Todos estos eventos registrados son la prueba irrefutable de la existencia de estas lluvias.

A pesar de que hay variedad de estas lluvias, los más frecuentes son las ranas y los peces. Lluvias de ranas han tenido lugar en Gibraltar en 1915, en Nauplia y Serbia en 1981. Algunos testigos de estas lluvias afirman que incluso las ranas no se asemejaban a las autóctonas del lugar. Por ejemplo, de la lluvia acaecida en Serbia, un testigo aseguró que no hay tortugas autóctonas que tengan color verde, sino que son gris y que éstas eran más rápidas.

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