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Sectas y esclavitud: las vacaciones en Corea del Sur que terminaron de la peor manera

27 septiembre 2018 Actualidad


Clarín

Durante las vacaciones de verano, después de terminar el anteúltimo año de la secundaria, Elise* viajó desde Chicago hasta Corea del Sur con su madre, un viaje que no duraría más de seis semanas, supuestamente.

En cambio, la joven de 17 años terminó atrapada en la Iglesia de Grace Road. Su líder fue arrestada en agosto, acusada de privar de libertad a sus seguidores y de participar en golpizas rituales. En tanto, Elise fue forzada a estar presente en sermones de cinco horas, le sacaron su medicación y le dijeron que nunca más iba a ver a su padre y a su hermana de nuevo.

La madre de Elise organizó el viaje en 2013, después de descubrir que su hija había fumado marihuana. Se suponía que el viaje le permitiría a Elise —que nació en Estados Unidos, de padres coreanos— tener la oportunidad de pasar más tiempo con su familia coreana y tomar un descanso de sus amigos estadounidenses.

Pero después de dos semanas con la familia, la madre de Elise la llevó a la Iglesia de Grace Road, en Gwacheon, justo al sur de Seúl.

La pastora Shin Ok-ju de la secta Grace Road Church. / YouTube

© clarin.com La pastora Shin Ok-ju de la secta Grace Road Church. / YouTube

La iglesia, que niega ser un culto, se ha establecido en Corea del Sur y en Fiyi. Cientos de feligreses se mudaron allí en 2014 después de que su líder, Shin Ok-ju, dijera que iba a producirse una hambruna en Corea y que Fiyi era la tierra prometida en donde ellos podrían sobrevivir.

Shin fue arrestada el mes pasado, junto con otros tres líderes de la iglesia, acusada de acorralar a sus seguidores en Fiyi y de someterlos a violentos rituales.

Elise y su madre empezaron a vivir en la iglesia, durmiendo en colchones sobre el piso de un cuarto compartido con otras 12 mujeres, que quedaba arriba de la sala en que Shin daba sus sermones de cinco horas.

“A fines de mayo mi madre me dijo, ‘pasemos un fin de semana ahí’, después el fin de semana se convirtió en una semana. Yo pensaba: ‘¿qué está pasando?’. Esto no era parte del plan”, dijo Elise a The Guardian.

“Esta gente no es normal”

Elise se dio cuenta de que había sido secuestrada cuando ya había pasado dos semanas en la iglesia.

Había estado peleándose con su madre por que quería irse, y mientras sentía que le sobrevenía un ataque de pánico fue a buscar su medicación para la ansiedad. Su madre le dijo que la había tirado, porque los remedios no estaba bien vistos en la iglesia. La madre de Elise también le sacó su laptop y su iPod —que eran los modos para comunicarse con su hermana y con los amigos en Estados Unidos.

“En ese momento ya estoy hiperventilada y por volverme loca”, cuenta Elise. “Me di cuenta de pronto: esta gente no es normal.” Cuando Elise se negó a salir del pequeño cuarto, tres miembros de la iglesia la arrastraron escaleras abajo hasta la sala del sermón. Elise dice que les estaba gritando que no la toquen. Por encima de sus gritos, Elise dice que podía escuchar a la líder de la iglesia, Shin Ok-ju, diciéndole a la congregación: “¿Escuchan eso?Tiene un demonio adentro y por eso está gritando. ¿Quieren terminar como ella?”.

A Elise la obligaron a sentarse en primera fila para atender el servicio de la iglesia, directamente frente a Shin.

“Me habla y me dice que soy una mala persona, que tengo que aceptar lo que dice, que si no voy a ir al infierno, que los remedios que tomo me vuelven loca. Yo en ese momento creo que voy a vomitar, no puedo escapar. Estoy mirando a mi madre y haciéndole señas para que me dé los remedios, pero ella me está ignorando por completo. No sé que hacer, básicamente estoy intentando no desmayarme”.

Después del arresto de Shin, los miembros de la iglesia han contado cómo les sacaban los pasaportes cuando llegaban a Fiyi, y cómo se los obligaba a trabajar gratis. Ha adquirido publicidad un material de video en el que se ve cómo Shin golpea a sus seguidores, animándolos a pegarse unos a otros, en la iglesia de Corea del Sur.

La iglesia de Grace Road no quiso hacer comentarios para esta noticia, pero en una declaración enviada previamente a The Guardian, dijo que estas golpizas, a las que llaman “trilla”, son un modo “perfectamente bíblico” de “reprender públicamente” a los seguidores que han pecado.

“La última vez que vi a mamá”

Elise logró salir del complejo durante un servicio, y llegó a una tienda cercana desde la cual pudo llamar a su hermana, que le dijo que ella y su padre la iban a buscar. Mientras estaba hablando por teléfono, la madre de Elise entró en la tienda y empezó a buscarla.

“Yo me agacho entre las góndolas de la tienda”, dice Elise. “Siento que estoy en una película de terror y que el asesino está del otro lado y que uno trata de esconderse de él”.

Al día siguiente llegaron el padre, la hermana y el tío de Elise, y se la llevaron con ellos. “Esa fue la última vez que vi a mamá,” dijo Elise.

Pero Elise no se sentía libre. Sin pasaporte —su madre se lo había sacado— Elise tenía que ir a la embajada para conseguir un documento que le permitiera viajar. El padre de Elise cree que los estaban siguiendo cuando fueron a la embajada. El día anterior al vuelo de regreso de Corea a Estados Unidos, la madre de Elise canceló su pasaje.

Después vinieron las pesadillas. Mientras estaban en Grace Road, Elise soñaba regularmente que estaba en Estados Unidos, y que continuaba con su vida normal. Después de volver a Estados Unidos le diagnosticaron Trastorno de Estrés Postraumático.

“Pensaba que tal vez no estaba realmente aquí, que esto podía ser un sueño intenso, como cuando estaba en Corea y soñaba que estaba aquí,” dijo.

Eventualmente tuvieron que internar a Elise en un hospital, después de que se lastimara a sí misma. Su madre la llamó mientras estaba en el hospital y le dijo que la gente que se suicida merece ir al infierno.

“¿Cómo le decís eso a tu hija?”, dijo Elise. “¿Cómo le decís eso a cualquiera, pero especialmente a tu hija? Está totalmente transformada, cambió su personalidad por completo, se ha vuelto contra mi. Mi mamá y yo éramos muy cercanas antes de que ocurriera todo esto”.

Lo último que oyó Elise fue que su madre todavía estaba en la iglesia y que no es probable que regrese. Elise espera que la investigación en curso sobre Shin y la Iglesia de Grace Road termine con un procesamiento de Shin.

“Espero que la pastora —falsa pastora— sea juzgada y que la gente se dé cuenta que estas cosas pueden ocurrir”.

 

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