El Niño pone a prueba a Ecuador: la sequía amenaza a las principales hidroeléctricas

El estiaje coincidirá con el fortalecimiento del fenómeno y aumenta la preocupación por la generación eléctrica nacional.

Ecuador entró en alerta roja nacional por el fenómeno de El Niño, en un escenario que preocupa especialmente al sector eléctrico. Mientras la Costa se prepara para posibles lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos, las previsiones oficiales advierten de una situación muy diferente en la Amazonía y el Austro: déficit hídrico y reducción de caudales en zonas donde se concentran algunas de las principales hidroeléctricas del país.

El riesgo adquiere mayor relevancia porque el fortalecimiento de El Niño está previsto para coincidir con el periodo de estiaje, entre los últimos meses de 2026 y los primeros de 2027.

La amenaza no está solamente en la Costa

Amazonía y Austro podrían enfrentar sequías severas

Los escenarios analizados por las autoridades toman como referencia eventos anteriores de gran intensidad, especialmente El Niño 1997-1998, cuando sectores de la Amazonía ecuatoriana registraron condiciones de sequía entre severas y extremas.

La preocupación actual se concentra en cuencas como las de los ríos Napo y Putumayo, donde una disminución sostenida de las precipitaciones podría reducir los caudales disponibles para la generación hidroeléctrica.

En esta zona se encuentra Coca Codo Sinclair, una de las centrales más importantes del sistema eléctrico ecuatoriano, con una potencia instalada de 1.500 MW y una participación cercana al 30% de la generación hidroeléctrica del país.

El complejo Paute también está bajo observación

El riesgo se extiende hacia el Austro. Las cuencas de los ríos Paute, Chambo y Jubones podrían experimentar una reducción de sus caudales base.

Allí funciona el Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, conformado por Mazar, Molino y Sopladora, infraestructura fundamental para el abastecimiento eléctrico nacional.

La experiencia reciente dejó una advertencia. Durante 2024, la reducción de los niveles de los embalses y la falta de lluvias contribuyeron a una de las mayores crisis eléctricas que ha enfrentado Ecuador en los últimos años.

¿Puede repetirse una crisis de apagones?

El estiaje será el momento clave

El problema no es únicamente cuánto llueva, sino cuándo y dónde llueva.

El mayor desarrollo de El Niño se espera para el último trimestre de 2026 y comienzos de 2027, precisamente cuando Ecuador entra en una etapa en la que históricamente disminuyen los aportes hídricos a varias centrales.

El Ministerio de Electricidad prevé que la sequía sobre las zonas hidroeléctricas pueda extenderse aproximadamente desde septiembre de 2026 hasta marzo de 2027.

Esto coloca al sistema eléctrico frente a un escenario particularmente delicado: menor disponibilidad de agua al mismo tiempo que la demanda de electricidad continúa creciendo.

La generación térmica tiene un papel decisivo

Otro punto de preocupación es la capacidad de respaldo.

El sistema eléctrico ecuatoriano depende fuertemente de la generación hidroeléctrica. Si los caudales disminuyen de manera significativa, la generación térmica y las importaciones de electricidad adquieren mayor importancia para cubrir la demanda.

El Gobierno ya anunció medidas preventivas que incluyen mantenimiento de infraestructura eléctrica, generación térmica, alquiler de equipos y gestiones para importar electricidad desde países vecinos.

Sin embargo, la disponibilidad de energía de Colombia tampoco puede darse por garantizada si el fenómeno de El Niño afecta simultáneamente sus recursos hídricos.

El Gobierno activa medidas de prevención

Alerta roja y prioridad nacional

La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos declaró la alerta roja nacional por El Niño el 29 de agosto de 2026, después de que los organismos técnicos determinaran que se cumplían los criterios para declarar oficialmente la presencia del fenómeno en Ecuador.

Un día después, el presidente Daniel Noboa declaró como prioridad nacional las acciones de prevención y preparación frente a los posibles efectos del fenómeno.

El Decreto Ejecutivo 485 dispone que varios ministerios, la Secretaría de Gestión de Riesgos y los Comités de Operaciones de Emergencia fortalezcan las acciones de prevención, preparación, respuesta y recuperación.

También se ordenó reforzar el monitoreo de las condiciones oceánicas, atmosféricas, meteorológicas e hidrológicas.

Un fenómeno, dos caras para Ecuador

El escenario que enfrenta el país es complejo: la misma condición climática puede significar exceso de agua en unas regiones y déficit en otras.

La Costa ecuatoriana permanece bajo vigilancia ante posibles lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos, mientras que la Amazonía y el Austro enfrentan la posibilidad de una reducción importante de sus recursos hídricos.

La diferencia será fundamental para el sector eléctrico.

Ecuador todavía no está frente a un nuevo escenario confirmado de apagones. Pero las proyecciones ya colocan una señal de advertencia sobre el sistema: si disminuyen significativamente los caudales de las principales cuencas hidroeléctricas, la capacidad de generación podría verse seriamente comprometida.

¿Qué puede pasar en los próximos meses?

Los próximos meses serán determinantes. La evolución de las temperaturas del océano, las precipitaciones y los niveles de los embalses permitirán establecer con mayor precisión la magnitud del impacto.

El desafío para Ecuador será evitar que la falta de agua termine convirtiéndose nuevamente en falta de electricidad.


El Niño ya está activo en Ecuador y esta vez la preocupación no está solamente en la Costa.

Mientras unas regiones podrían enfrentar lluvias intensas e inundaciones, la Amazonía y el Austro podrían sufrir sequías que reduzcan el agua disponible para las principales hidroeléctricas.

¿Podría Ecuador volver a enfrentar una crisis eléctrica? El escenario todavía no está definido, pero las alertas ya están encendidas.

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