Ecuador ejecutó operaciones simultáneas en cinco provincias con apoyo de Estados Unidos y la DEA.
Los operativos Jericó y Factoría, ejecutados este 26 de agosto de 2026 por la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, pusieron nuevamente a Ecuador en el centro de la cooperación internacional contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Las intervenciones se desarrollaron en Guayas, Manabí, Santo Domingo de los Tsáchilas, El Oro y Esmeraldas, como resultado de investigaciones que, según la Policía, se extendieron durante más de un año.
Comando Sur califica las operaciones como una “victoria”
El jefe del Comando Sur de Estados Unidos, general Francis L. Donovan, calificó como “exitosa” la serie de operaciones simultáneas dirigidas contra Los Choneros y Los Lobos.
Según el pronunciamiento difundido por el Comando Sur, las acciones representan un golpe contra la logística, las finanzas y el liderazgo de estructuras vinculadas al crimen organizado transnacional.
La operación contó con cooperación internacional de Estados Unidos y de la Administración para el Control de Drogas (DEA), que apoyó las investigaciones desarrolladas junto a las autoridades ecuatorianas.
Cinco provincias fueron escenario de los operativos
Las acciones de las fuerzas de seguridad se concentraron en cinco provincias estratégicas del Litoral y otras zonas del país:
Guayas
Una de las principales zonas de operación de las estructuras criminales y uno de los territorios con mayor incidencia del narcotráfico y violencia asociada al crimen organizado.
Manabí
La provincia también fue incluida en las intervenciones contra estructuras vinculadas al tráfico de sustancias sujetas a fiscalización y otros delitos conexos.
Santo Domingo de los Tsáchilas, El Oro y Esmeraldas
Las operaciones también alcanzaron estos territorios, considerados estratégicos por su ubicación y conexión con rutas utilizadas por organizaciones dedicadas a actividades ilícitas.
Ecuador fortalece la cooperación con Estados Unidos
El operativo ocurre pocos días después de la visita del jefe del Comando Sur a Ecuador. El pasado 18 de agosto, Francis L. Donovan mantuvo reuniones con el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, y con autoridades de las Fuerzas Armadas.
En ese encuentro se analizaron los avances de la cooperación bilateral en materia de defensa y la lucha contra el denominado narcoterrorismo.
Esta relación se enmarca además en la Coalición Contra el Narcotráfico de las Américas (A3C), iniciativa impulsada para fortalecer la cooperación entre países del continente frente a las organizaciones criminales transnacionales.
Una cooperación que también genera cuestionamientos
La creciente participación de Estados Unidos en operaciones relacionadas con la seguridad ecuatoriana también ha provocado cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos.
El debate se concentra en los límites de la cooperación militar, los mecanismos de control y la necesidad de garantizar que las operaciones contra organizaciones criminales respeten las normas nacionales e internacionales.
Para Ecuador, el desafío no solamente está en golpear a las estructuras delictivas, sino también en conseguir que estos operativos tengan efectos duraderos sobre sus redes financieras, logísticas y territoriales.
¿Qué viene después de los operativos?
El resultado de Jericó y Factoría será evaluado en las próximas semanas. La atención estará puesta en determinar si los golpes contra Los Choneros y Los Lobos afectan de manera significativa su capacidad para operar y mantener sus redes criminales.
La cooperación con Estados Unidos y la DEA marca una nueva dimensión en la estrategia ecuatoriana contra el crimen organizado. Sin embargo, el reto para las autoridades será convertir estos operativos en resultados sostenibles en materia de seguridad para la población.
El desafío para Ecuador
Más allá de los decomisos y detenciones que puedan dejar estas operaciones, el verdadero indicador será si las organizaciones criminales pierden capacidad para controlar territorios, mover recursos y mantener sus estructuras operativas.
Para un país que enfrenta una crisis de seguridad, cada operación representa una oportunidad, pero también una prueba para las instituciones encargadas de garantizar la seguridad y la justicia.
