Enfermedad, hacinamiento y muerte exponen el colapso del sistema penitenciario
La situación en las cárceles de Ecuador ha superado el ámbito de la seguridad y se ha convertido en una emergencia humanitaria y sanitaria. Brotes de tuberculosis, desnutrición severa, falta de atención médica y hacinamiento extremo revelan un sistema penitenciario al borde del colapso, con consecuencias directas en la vida de miles de personas privadas de libertad.
Un sistema penitenciario desbordado
Las principales cárceles del país, entre ellas la Penitenciaría del Litoral, enfrentan una sobrepoblación crítica. Internos y familiares denuncian condiciones insalubres, escasez de alimentos y retrasos en la atención médica básica.
Organismos de derechos humanos advierten que estas condiciones no solo vulneran la dignidad humana, sino que agravan la propagación de enfermedades infecciosas, convirtiendo a los centros de privación de libertad en focos de riesgo sanitario.
Enfermedades, hambre y muertes evitables
La tuberculosis y otras enfermedades respiratorias han reaparecido con fuerza en varios centros carcelarios. A esto se suma la desnutrición, provocada por dietas insuficientes y la dependencia de familiares para la provisión de alimentos.
Expertos señalan que muchas de las muertes registradas podrían haberse evitado con controles médicos oportunos, medicamentos y condiciones mínimas de higiene.
Presión nacional e internacional al Estado
La crisis carcelaria ha generado pronunciamientos de organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, que exigen al Estado ecuatoriano medidas urgentes y estructurales.
Si bien el Gobierno ha anunciado planes de intervención y mesas técnicas, las denuncias continúan y la percepción ciudadana es que las respuestas aún no están a la altura de la gravedad del problema.
¿Qué está en juego?
Más allá del debate político, lo que está en juego es el respeto a los derechos humanos, la salud pública y la capacidad del Estado para garantizar condiciones mínimas de vida, incluso dentro de los centros penitenciarios.
La crisis en las cárceles de Ecuador ya no es solo de seguridad: es humanitaria y sanitaria. Enfermedades, desnutrición y hacinamiento exponen un sistema colapsado y ponen en riesgo miles de vidas. ¿Puede el Estado responder a tiempo?
